Gestión del suelo

La gestión del suelo en una empresa citrícola es la base de la sostenibilidad agronómica y de la calidad del fruto. Un manejo adecuado garantiza la salud de las raíces, la eficiencia en el uso del agua y los nutrientes, y la longevidad de la plantación.

La estrategia se basa en el conocimiento profundo de las propiedades del suelo, enfocándose en la física, la química y la biología.

1. Bases de la Gestión del Suelo para Cítricos 🔬

El manejo comienza con la caracterización precisa del suelo para adaptarlo a las necesidades específicas del cítrico.

A. Química del Suelo (Fertilidad y pH)

  • Análisis Periódico: Se realizan análisis de suelo y foliares regularmente para conocer el nivel de nutrientes disponibles (, , ) y los microelementos (). Esto permite aplicar fertilizantes únicamente en la dosis y el momento requerido (Fertirrigación de precisión), evitando el desperdicio y la contaminación.
  • pH Óptimo: Los cítricos prefieren suelos ligeramente ácidos a neutros (pH 6.0 – 7.0). En las regiones con suelos calcáreos (alcalinos), la gestión debe centrarse en:
    • Corrección de pH: Aplicación de azufre o uso de fertilizantes que acidifiquen la zona radicular.
    • Quelatos: Aplicación de quelatos de hierro (Fe-EDDHA para pH > 7.5) para garantizar la absorción de micronutrientes, que se bloquean en suelos alcalinos.

B. Física del Suelo (Estructura y Drenaje)

  • Textura: Los mejores suelos son los franco-arenosos o francos, ya que permiten una buena aireación y drenaje. Un suelo demasiado arcilloso («pesado») puede causar encharcamiento, asfixia radicular y favorecer enfermedades fúngicas (como Phytophthora spp.).
  • Evitar Compactación: Se minimiza el uso de maquinaria pesada, o se emplea laboreo reducido o labranza cero, para proteger la estructura del suelo y su porosidad.

2. Prácticas Sostenibles y Regenerativas 🌿

La citricultura moderna apuesta por mejorar la salud biológica del suelo.

A. Aumento de la Materia Orgánica (M.O.)

La M.O. es crucial, ya que mejora la retención de agua, la estructura del suelo y la disponibilidad de nutrientes. Se fomenta mediante:

  • Abonado Orgánico: Aplicación de compost, estiércol bien descompuesto o residuos de poda triturados.
  • Abonos Verdes: Cultivo de plantas de cobertura entre las hileras de árboles (como leguminosas) que se siegan e incorporan al suelo, aportando M.O. y fijando nitrógeno.

B. Manejo de la Cubierta Vegetal

En lugar de mantener el suelo totalmente limpio con herbicidas, se utilizan cubiertas vegetales para:

  • Control de Erosión: La vegetación natural o implantada protege el suelo de la erosión hídrica (por lluvia) y eólica.
  • Biodiversidad: Fomentan la fauna auxiliar, contribuyendo al control biológico de plagas.
  • Competencia Hídrica Controlada: Las cubiertas se siegan en épocas críticas (como la floración) para eliminar la competencia por el agua, y se dejan crecer en otras, liberando nutrientes.

C. Lucha contra la «Fatiga del Suelo»

Cuando se replanta una parcela de cítricos sobre otra que también fue de cítricos, puede ocurrir la fatiga del suelo, que afecta al desarrollo de las nuevas plantas. Se combate mediante:

  • Desinfección (si es necesario): Uso de técnicas químicas o solares (solarización) antes de la replantación.
  • Bioestimulación: Aplicación de micorrizas (hongos beneficiosos) y otros microorganismos para mejorar la capacidad de absorción de la raíz, aumentar la resistencia a patógenos y revitalizar el suelo.

ilar de la competitividad sostenible.